martes, 19 de abril de 2011

REGIÓN ANDINA

Esta comprendida por los departamentos de Antioquia, Boyacá, Caldas,
Cundinamarca, Huila, Norte de Santander, Quindío, Risaralda, Santander y
Tolima.

El traje, atuendo o vestuario para los habitantes de esta región y sus tonadas es
simplemente el de los campesinos, a veces se utilizan prendas
típicas como el sombrero jipa, el pañuelo rabuegallo, la camisa cotona o sin cuello,
la ruana de lana o la montera de lana para los climas fríos y la mulera de hilo
para los calidos, el pantalón de manta y las alpargatas en el hombre, sombrero suaza o de tapia pisada, falda de saraza con orillos de vistosos colores, pañolón, blusa de manga larga y bordada o corta al codo, alpargatas blancas con galones negros o cabeza adornada de flores, según
el clima, para la mujer.
A veces se llevan prendas adicionales como el guarniel antioqueño y el machete para el hombre o cestilla para la mujer.

Las mujeres, a raíz de la llegada de los españoles, empezaron a modificar su vestuario típicamente indígena, llamado chircate, cambiándolo por faldas largas, angostas y con pretinas, y como blusa, en tierra caliente, dos pañuelos grandes, uno adelante y otro atrás, anudados a la altura de los hombros y de la cintura.
La “liquira” que usaban las indias como pañoleta anudada en el pecho con un broche de oro, fue sustituida en un principio por un pañolón de flecos, generalmente de color negro o rojo, proveniente de Cundinamarca. Posteriormente se adoptó la “mantilla” española que en vez de flecos tenía un ancho encaje bordado llamado “blonda”.

La falda se fue modificando con el tiempo hasta tener gran colorido y amplitud. Se usaban floreadas o de un solo color, decoradas con randas de tonos encendidos y arabescos. Como falda interior se usaba “la enagua blanca” o pollera confeccionada en tela de Bretaña, recogida en la cintura con una pretina angosta y decorada con un letín ancho bordado en el ruedo que llegaba hasta los tobillos y se veía al bailar bambuco y raja leña.


Vestuario – BOYACÁ


Los vestidos españoles y chibchas de los siglos del coloniaje hispánico, con las influencias de las modas francesas introducían en las de los borbones y el siglo XVIII y otras europeas del siglo XIX, fueron conformando un traje típico del boyacense y recibió adaptaciones de acuerdo a la región.

El campesino boyacense viste de pantalón de dril, camisa de tela de algodón, alpargates, sombrero de tapia pisada y ruana de lana; en algunos casos la montera de ruana.

La mujer boyacense de los campos viste una falda de tela de algodón con amplios vuelos y adornada en la parte inferior con dibujos y aplicaciones de variados colores, blusa de algodón con bordados, pañolón o mantenilla, sombrero de caña o tapia pisada, alpargates blancos atados con galones negros. La campesina boyacense acomodada acostumbra una indumentaria en las telas y finos adornos, paño de castilla, cachemira o frisa.

El campesino boyacense usa la ruana, la cual tiene su origen en los largos ponchos chibchas y capote español. Son en general hechas en tonos oscuros y relativamente pequeñas.

El sombrero campesino boyacense es de tapia pisada hecho de trencilla de “palmiche” y fibra de palma de ramo o fique. También se acostumbra el sombreo de caña en algunos lugares del centro y valle de tenia.

ANTIOQUIA VIEJO CALDAS

El traje del "arriero" antioqueño consta de pantalones de liencillo crudo, arremangados aún cuando no se esté “jornaliando”, manta listada, abarcas de cuero o alpargatas, camiseta de manga larga, sin cuello, confeccionada en bayeta blanca de rayitas rojas. Algunos accesorios comunes del hombre antioqueño se han convertido en símbolos arraigados de la cultura paisa como es el caso del carriel y el poncho. El carriel es un bolso pequeño de cuero y piel de tigrillo, ovalado en la parte inferior y con tapa en punta que le sirve de cierre. Su nombre proviene de los gringos que llegaron a trabajar en las minas de oro que lo llamaban el “carry-all”, que llegó hasta nosotros como el carriel, que aún se lleva cruzado al lado derecho.

El poncho es un cuadro de tela fresca y resistente con un orifico en la mitad, tipo ruana, generalmente blanca con líneas finas de color, que le permite al arriero cubrirse y protegerse del ambiente, las plagas y el sol. Este también se conoce como mulera ya que se usaba para taparle la cabeza a la mula mientras se enjalmaba y se cargaba, sus largas orejas debían salir por el orificio del poncho. El pañuelo raboegallo cuya calidad denotaba la prestancia del arriero. Eran de algodón finísimo y hasta de seda. El machete en su vaina de cuero con ramales al lado izquierdo. Y el perrero, zurriago o berraquillo, fiel compañero de sus andanzas como bordón, instrumento para arrear, o como simple adorno. El sombrero de paja de iraca, blanco, de Aguadas, con cinta negra.

La Chapolera, mujer que recoge café, es el personaje típico y representativo de la región andina que viste con falda negra larga decorada con cintas de colores o confeccionada con telas estampadas de vivos colores como zaraza, rúan floreado o percal colorido llamado “tutankamen”, queriendo significar su riqueza policromática y su diseño peculiar.

Las blusas impecables, blancas, de escote cuadrado o redondo con mangas bombachas rematadas, como el escote, con encajes, letines o bandas de bolillo con pasacintas. Las trenzas eran muy importantes, anudadas con moños. El pañolón de merino para climas fríos y de anascote para los más cálidos tenía flecos y se llevaba alrededor de la nuca para dejándolo caer sobre las espaldas.

HUILA

En sus inicios la falda era muy modesta, elaborada en satín, más arriba de la rodilla, relativamente angosta y pintada a mano. Hoy en día es mucho más ancha y un poco más larga, se conserva la tradición de pintarla a mano y además se decora vistosamente con aplicaciones troqueladas de flores y hojas, lentejuelas y encajes. Debajo de la falda se usan enaguas, fondos o pollerines con encajes de letín o amplias arandelas de tul. El pollerín debe elaborarse teniendo en cuenta la suntuosidad de la falda.

La blusa ha mantenido su diseño original, variando adornos como encajes, millaré y lentejuelas, para acentuar su belleza y elegancia.

El hombre de la zona urbana llevaba generalmente camisa blanca de manga larga, con cuello militar, pechera con alforzas y encajes bordados. El pantalón de dril entubado, en un principio de rayas con fondo oscuro, posteriormente, de un solo color, blanco o negro. La parafernalia masculina se basa en el famoso sombrero de pindo, el indispensable cinturón de cuero de tres hebillas con uno o dos bolsillos laterales, el pañuelo raboegallo, poncho o ruana calentana al hombro y funda de peinilla, machete o navaja.

En resumen, el traje de la región Andina se identifica según:


•Traje de clima cálido. Telas frescas en algodón, arazas, holán, popelinas en colores pastel y blanco para soportar las inclemencias del clima caliente.

•Traje de clima templado. Aparecen los colores oscuros, los estampados, telas de algodón y mezclas con lana, debido a la variedad de climas que se presentan.

•Traje de clima frío. Es un clima de montaña, donde las telas de los vestidos son de una textura más gruesa y pesada, como paños, bayetas, “el bayetón” y lana virgen. Predominan los colores oscuros, en especial el negro, que recoge y atrapa el calor solar.

Para precisar un traje de mujer o de hombre, antes que diseños o colores, hay que destacar la textura y los volúmenes que dan las telas, los accesorios, la clase social y si es un traje de laboreo, de diario o de fiesta.

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